Que la nación me lo demande

La política, la democracia y su relación de novia de pueblo con México.

Así como novia de pueblo la democracia nomás da probaditas. Enseña pierna y pechuga, pero te aplica el "tate sosiego" cuando le agarras la mano. Cual cusca hija del más rico del pueblo, es deseada por todos, pero sólo la poseerá el que tenga los pantalones para sacar el machete en el momento apropiado o el hijo del otro más rico del pueblo. Siendo este un pueblo de pobretones, cobardones y conformistas (entre los que claro me incluyo) el machete se quedará guardadito en su funda y los adinerados harán el trueque que más les convenga.

Por eso pregunto si vale la pena tan sólo coquetear con la trenzuda. Ir a votar por el menos peor, anular el voto o de plano no presentarse a la casilla son las únicas opciones con las que contamos, carecemos de toda representación y siempre lo hemos hecho, el cinismo dejó de ser chistoso porque ahora los políticos viven de la apariencia. Los medios incitan a anular el voto para que no haya lugar al fraude, con lo cual legitimizan las acusaciones que han existido desde siempre contra los órganos electorales, si no puedes confiar en tu sistema de elección, para qué carajo ir siquiera a anular el voto?

"Comunicadores" se destapan y confiezan que han anulado su voto desde hace mucho porque "nunca se han sentido representados", sin embargo eran la mayoría los principales paleros de 2006, año en el que según ellos mismos maduraría nuestra democracia, Loret de Mola uno de ellos. Por supuesto que es muy importante para ellos que se anulen votos, que el abstencionismo alcance niveles estratosféricos, con ello tendrán el argumento que necesitan para meter mano en la reforma electoral que seguramente vendrá, tendrán con qué recuperar un poco de lo que han peridido.

Habrá poca gente en las casillas, la mayoría estará en alguna fiesta infantil, embriagándose sobre un ladrillo o viendo el futbol. Los que asistan se rasgarán las vestiduras y nos acusarán (porque ya hasta yo me convencí de no ir) de malos ciudadanos y bla bla bla. La política no es como un seguro para auto, que puedes reclamar si el servicio prestado no es el adecuado. La política es como ir a comer al Sanborn's de Lomas Plaza, si no te gusta el platillo te chingas porque nadie te obligó a escogerlo ni a probarlo, no hay manera de regresarlo. No hay quien nos defienda, porque los que nos chingan ponen en sus puestos a las personas que se supone tendrían que protegernos de ellos. De paradojas están llenas las instituciones y tienen sobrecupo de ineptos.

No acabamos de entender que no escogemos nada, que lo único que hacemos es poner títeres en el escenario, chivos expiatorios a los que no les preocupa en lo absoluto pasar a la historia como rateros u homicidas mientras el proceso lo vivan rodeados de riqueza e impunidad. Ni Calderón, ni Manlio, ni AMLO, ni los que vengan tienen real injerencia en los destinos de este pueblo, a este País lo mueve quien está más allá de las fronteras y de nuestros patéticos pesos mexicanos. Fox no fue un triunfo del pueblo, eso está más que claro. Calderón no es la democracia en su esplendor. Salinas tuvo los pantalones y la inteligencia de hacerse a un lado del juego para exigir una posición superior, es el único presidente que se reveló y estuvo dispuesto a pagar el precio por no ser sólo un peón: un hermano en la carcel, muertes muertes y muertes, ser el enemigo público y ahí anda tan campante, yendo y viniendo a su antojo, dando entrevistas importándole un rábano lo que la gente piense de él y de sus millones en Suiza, con el poder suficiente para lograr que un expresidente se autodeclare incapacitado mental (y no es que no supieramos que efectivamente lo es) antes de sostener que Salinas es un ratero.

En su toma de protesta los ex candidatos que salieron avantes con 2, 3, 4 o mil votos (bendita democracia) leerán un escueto discurso, cantarán el himno nacional y levantarán su mano derecha para jurar servir al Pueblo de México, se tomarán la fotografía concientes de que eso de "Y si no lo hiciere, que la Nación me lo demande" no es más que una buena broma que aparece en el Mil Chistes nacional que se llama Constitución política... Por algo no se llama Constitución Ciudadana.