Zen

Estaba el alumno ansioso por aprender todo en el menor tiempo posible. El maestro con la paciencia y la sabiduría que acompaña a la edad, le preguntó si deseaba aprender con la experiencia propia o la ajena. El alumno sin reflexionar respondió en forma categórica: “¡Con la mía!”. El maestro procedió a golpearlo muy fuerte en la nariz.