Ay que antrero fui!

Extraño a los viejos amigos, de eso no hay duda.

La última vez que intenté interesarme en aquello de la parranda y la agitada vida de adultito fue hace 5 años. Por aquellos días yo andaba en la pendeja ganando cantidades exorbitantes de dinero para un tarado que tienía como única preocupación en la vida levantarse relativamente temprano para irse a "trabajar". Por esos días mi hijo con todo y mamá andaban desaparecidos de la faz de la tierra, así que supuse que bajo la sombra de la pachanga encontraría consuelo a mi desventura... nada más alejado de la realidad.

Mis compañeros de farra eran mi siempre inseparable Charles y mi otro incondicional, Ñerick. Ñerick siempre fue muy nacón, gustaba de tirarse a las jarochas que llegaban a vivir a los cuartos de servicio del edificio donde habitábamos, a las paleteras, a las de las tiendas de ropa, vaya, hasta a su tía. (La anécdota del "Con pantalón, pero sin chones" es muy cagada y merece un post completo)

De Charles ya he hablado demasiado y el ha hablado demasiado de mi en su blog.

Total, que no se por qué un día otro Ñerazo nos invitó a una fiesta y ahí vamos los tres compadres a meternos a un pinche barrio mal pedo a las 3 a.m. a una fiestucha con gente que nunca en la vida había visto y espero nunca tener que volver a ver, claro que la diversión nunca apareció y nosotros estabamos desesperados por salir de ahí... no sé como chingados pasó, pero de regreso a la casa yo me sentía con ganas de reventarme (?) ustedes saben, la resaca del boogie o un pedo así, el chiste es que nos encontramos a un amigo que nos habló de un lugar mágico y musical al sur de la ciudad y del cual nunca revelaré su nombre porque corro el riesgo de perder todo respeto de parte de la poca gente que me respeta sin mencionar todo mi glamour. Ahí vamos los ñerazos, a ver de que se trataba... la verdad yo cuando escuché "50 baros el cover" me quedé con cara de pendejo, tomen en cuenta que nunca me había parado en algún antro o algo similar, yo sólo conocía las fiestas de coperacha y cuando me lo explicaron en esos términos accedí.

Para esto, antes de llegar al lugar y no sé bien por qué razón el pinche Charles no llevaba una playera decente, así que como lo único que nos quedaba cerca era Coyoacán le fuimos a comprar una culturosísima playera de alguna cosa extraña que seguro pintó algún hippie (aquí iba a agregar "retrasado", pero sería pleonasmo) y yo hasta me hice un tatuaje de esos temporales EN LA NUCA!! arrozzz.

Después de tirar en algún camellón la playera vieja de Charles nos dispusimos a entrar a dicho lugar... pero que la hacen de a pedo porque adivinene quien no traía zapatos... no de que anduviera descalzo sino que traía tenis... muy viejos y mugroso por cierto.... así es adivinaron CHARLES.

Con mi mágica influencia (que después se quiso colgar el indiazo de Ñerick nomás pa verse muy grunge) logré que el de la puerta dejara pasar a mi buen amigo.

Ya adentro descubrí un mundo colorido que me remitió a la metanfetamina, no me pregunten por qué, pero siempre he relacionado el neón y el humito ese de maquinita con metanfetaminas. Después de un juguito de piña me sentí con seguridad suficiente para pasar a LA TARIMA a mover el esqueleto... nunca en mi vida había bailado y desde que dejé de frecuentar ese lugar no lo he vuelto a hacer. Eso creo que fue lo que me dejó marcado de aquel antrillo, que ahí hice todas las tonterías que en ningún otro lugar me he atravido a hacer como: cerrarle el ojito a una nena, robarle la cartera a un narco, preguntarle a un mesero por drogas, fumar, cantar canciones de Ska, inhalar cerveza, engañar a morras diciendoles que pidieran lo que quisieran y que lo cargaran a la mesa del narco al que le robé la cartera porque era mi amigo e iba con él, salir a las 5 a.m. y esperar hasta las 6 que abrieran el metro comiendo en un VIP's... en fin, pura pendejada que hasta mi hermano menor podría haber hecho mejor que yo.

Se que todo eso les suena aburrido y la verdad lo es, pero para mi fue algo especial, porque nunca lo he repetido ni creo volverlo a hacer. Ahora lo recuerdo hasta con un poquito de vergüenza, pero la verdad es que en su momento disfruté mucho las 4 veces que me paré en ese local, porque pude dejar de ser yo, porque pude experimentar lo que era la vida sin preocupaciones y con la mentalidad propia de mi edad, porque pude conocer a mis amigos y ellos a mi en un estado de estupidez pura, seguramente irrepetible como la mayoría de los momentos chingones de la vida. Puede que lo recuerde con un poquito de vergüenza, pero es una vergüenza que me gusta tener ahí almacenada, es de esa pena que de vez en cuando te arranca sonrisas, como cuando platicas del día que fuiste chambelán.

2 comentarios:

Paola dijo...

No pos es lo más chido de recordar Search!!!
Saluditos

Vlad Pax dijo...

La vida cambia tan raído que sólo nos permite extrañar las cosas que ya no tenemos [pero hay que extrañasrlas pronto que después extrañaras otras]

Suena: When a men loves a woman