Insignificantes

Hay cosas insignificantes... nunca me he parado a pensar qué parámetros miden la importancia de ciertas cosas, simplemente cuando pienso en ellas me digo que son insignificantes. Tengo muchos problemas, voy priorisando el resolverlos según que tanto compliquen mi vida o incomoden mi pasividad. Sin embargo son aquellos problemas insignificantes, que por su naturaleza de ser los menos importantes jamás termino por resolver. Mientras están ahí, dando de vueltas sin meter en lios a nadie hago como que no me estorban.

Si estoy partiendo limones y me hago una cortadita, me digo "bah, que herida tan insignificante", sin embargo me dolió y sé de antemano que seguir partiendo limones pasará de una tarea por demás "insignificante" a toda una odisea, todo por una "insignificante" cortadita.

Estoy seguro que ustedes pensaron en una solución tan práctica como utilizar la mano sana en sostener los limones, el haberlo hecho tal vez me evitaría el dolor, pero me resultaría incómodo porque soy mucho más diestro con el cuchillo en la mano derecha que con la izquierda. Al final terminaría con puré de limones y un despilfarradero de semillas por aqui y por allá.

Yo (por mi caracter) optaría por seguir partiendolos sin chillar, aguantandome el ardor y soplandome o enjuagandome con agua cada que de plano ya no aguantara. Todo con la intención de que al final los limones quedaran lo mejor partidos posible y sea mas fácil exprimirlos.

Así es en muchas otras cosas de mi vida, me aguanto el ardor con tal de que las cosas caminen como supongo que está bien que caminen, por no resolver a tiempo cosas que no me detengo a pensar que tanto afectarán al mediano o corto plazo y que por lo general tacho de insignificantes, suelo llevarme tremendos chascos.

Cosas insignificantes alteran el curso de los acontecimientos de modos a veces impensables, ahí está la Historia para comprobarlo (y The Histori Channel por si les da hueva leer) estás cosas se repiten una y otra vez, jamás les damos su verdadera dimensión y las dejamos pasar. No se si esto sea un defecto que ya traemos los seres humanos de nacimiento, el minimizar lo que a primera vista parece sin importancia y que el día menos esperado termina por cambiar nuestras vidas.

Los brotes de racismo que terminan en matanzas como las del Klu Klux Klan, las enfermedades que se convierten en epidemias, los "seises" en la escuela que acaban dejandote sin empleo, el rechazo a alguien que termina en un suicidio, los buenos días que no le deseaste a tu mujer al despertar y que hubieran sido los últimos porque no regresaría esa noche... el vaso de leche que Skene dejo servido sobre la mesa el día del accidente del autobús. Todas esas cosas podrían parecer insignificantes, pero al final acaban marcando tu vida para bien o para mal.

Este post no es del tipo "Dale valor a todo lo que hagas y vive como si fuera el último día de tu vida" más bien es una pequeña reflexión (muy personal) de lo que todo el tiempo cargo sobre mi espalda y no noto hasta que me tiene de bruces contra el suelo. También es un poco en tono de comentario al post de mi hermano El Mangos en específico al inciso 1.

Saludos a todos mis buenos amigos del interne' (donde somos medio famosillos)

3 comentarios:

skene dijo...

nombre mijo ¡¡¡ ya nime recuerde, que si me hubiera tomado ese vaso de leshe . . . igual y ya no tendria a esta molestona como amiguita . . . snif.

Lo quiero reti harto mi niño, sabe que ante cualqueir cosa, y por cualquirr cosa, aqui estaremos

Y de antemano, disculpeme si a veces soy demaciado insportable con usted.

Besos de los tronadototototototes y maquiavelicos . . muahahahaha

skene_con_palomitas.

el mangos dijo...

pues que le vamos a hacer?

Padrenatas dijo...

Sabias palabras, la verdad yo me arrepiento de pendejaditas "pequeñas" que he hecho. Que si uno dimensiona bien las cosas, si sumas todas esas pequeñas cosas, se hace una pinche bola de nieve enorme. Saludos carnal, ya tenía rato sin venir, es que mi puta vida ha sido un desorden, una puta entropía sin fin. Suerte en tu semana.