Desempolvando:

100 con hotel... le pasa wero?

Asi dijo la muchacha... no sabia lo que me esperaba al aceptar.
Habia ido a comprar tenis y una de esas antenas milagrosas, y despues, solo para ver, fui a recorrer la Avenida de las Wilas.
Habia de todo, desde pueblerinas profugas del metate, hasta focas ya muy aplaudidas. Segui caminando, apreciando sus cuerpos enfundados en lycra (Mr.) rayada, y fue, cuando afuera de una tienda de bicicletas la vi. Se parecia a una chacha que me dejo con el antojo cuando era adolescente, era identica... mas bien, era ella, solo que habia cambiado de giro. Antes tendia las camas, ahora se tendia en ellas. No me quise quedar con la comezon.
Cuanto? Pregunte. La tarifa de la rompecatres me parecio razonable y entre tras de ella en un hotelucho de 5 cucarachas.
El administrador le entrego a la carnosa pelandusca una llave y un condon marca (no miento) Elefantito.
La morena subia las escaleras rumbo al cuarto con el vaiven natural de una secretaria que va al archivo; y yo la seguia con la mirada imaginandola desnuda... y casi vomito! Pero queria cumplir mi fantasia y continue adelante.
Tras una puerta cochambrosa (de la cual no quise ni tocar la perilla) !TARAN! Una cama, pero tambien, una pared, otra pared y otra pared, ademas del suplemento quincenal de la revista
Lasciva Gay por si algun amigo necesitaba un empujoncito para animarse (supongo) y para la gente madura un Arlequin y un Jazmin.
Ella (la muchacha, no Jazmin) cual gueisha entrenada en las mas sofisticadas artes amatorias, se arremango la mini sobre su prominente vientre, se bajo lo que traia por chones y al ritmo de su chicle me susurro por lo bajo... Pos vamos a darle pa cabar pronto, ah, pero hay algunas cosas que debes saber; si me agarras el chicharron son 50 pesos extra, si me mueves mucho 60, si te tardas mas de 5 minutos 70, si te garras de mi cintura 80, si dices Me voy a venir mamacita 90 y si me preguntas si me gusto 100.
De saber que habia tantas restricciones, ni lo pienso, pero ya habia pagado, asi que me trepe al colchon, y cuando me estaba encapuchando (con cierta dificultad, estaran de acuerdo en que la situacion no era del todo erotica) unos maleantes abrieron la puerta, tomaron mi ropa y se llevaron mis pertenencias sin siquiera tomarse la molestia de amenazarme.
Que cosa verda? Dijo ella despues de bajarse la falda y se largo dejandome ahi.
Y esa fue la mejor experiencia sexual en mi vida, la he buscado con desesperacion, pero parece que cambia de nombre y de esquina.
La ultima vez que la vieron fue en un table de Pantitlan llamado El tercer ojo de Cleopatra donde ella se hacia llamar La Ballenita del Amor nombre sublime para una sacaborrachos.



0 comentarios: